Me parecían tan absurdas, que fue increíble, que tú las dijeras.
Siempre he sabido, por cómo actuabas, que pensabas así, pero nunca lo habías dicho.
Al decirlo, mi cerebro reaccionó de una manera desesperada.
Lágrimas, tú llorabas diciendo cosas sin sentido. Para mi opinión, y para la de cualquier persona cuerda, tus palabras no tenían ni pie ni cabeza.
Pero tú insistías, apuñalando sin piedad hasta conseguir grabar en mi, palabras que duelen, y más si las dices tú.
Lo único que quería era salir de allí y olvidarme de todo.
Pero siempre recordaré lo que dijiste, ¿sabes qué?
Creo que tienes razón.
¿Familia? ¿Qué es eso?
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